
Cuando estuve en Cuba estudiando cine documental, mi querida maestra siempre nos decía: “hay que saber diferenciar al enanito de otro cuento”. Parece una frase banal, pero en el oficio del documentalista resulta ser una regla de oro y que, además, requiere de un gran ejercicio personal.
Me explico: cuando uno decide hacer un documental, lo primero que tiene que hacer es liberarse de la idea preconcebida de que es un género “objetivo”. Por el contrario, no hay ejercicio fílmico más subjetivo que este… la subjetividad del realizador queda manifiesta en cada una de las tomas, de las entrevistas, del planteamiento del tema, del tratamiento de las imágenes y de un sinfín de otros detalles.
A diferencia del cine de ficción, el verdadero trabajo de un documental empieza cuando ya se filmó todo el material. Es entonces cuando se revisan las tomas, se hacen las transcripciones de las entrevistas y se empieza a armar el guión de la historia que se quiere contar. La tentación de incluir todo el material filmado es fuertísima… uno no quiere deshacerse de nada porque le tiene cariño a cada una de las tomas, de los personajes, de las entrevistas, de los sonidos y de las imágenes.
Hay que estarse recordando constantemente cuál es el objetivo original, cuál es la postura ideológica desde la que se quiere abordar el tema, quiénes son los portavoces de ese tema y cómo se planeó contar la historia. Y sucede que, a veces hay fragmentos de entrevistas que son tan buenos y tan interesantes que uno no quisiera renunciar a ellos, pero por desgracia no tienen nada que ver con el tema principal y son, efectivamente, el enanito de otro cuento.
El documental que estoy haciendo en este momento es sobre un tema muy fuerte, las mujeres entrevistadas hablan de cosas conmovedoras y dolorosas. Ellas dijeron a mí cosas que es importante que se sepan y yo me siento con la enorme responsabilidad de ser la portavoz de sus testimonios.
Leí el otro día que el documentalista, al momento de escribir su guión, tiene que romper cualquier vínculo afectivo con sus personajes para poder tomar decisiones drásticas sin que las emociones interfieran. Y esto lo decía una eminencia. Sin embargo yo no me siento capaz. Cuando veo las entrevistas de estas mujeres y escucho sus palabras, siento mucho cariño por ellas y pienso en lo que sentirán cuando lo vean terminado. Lo habré hecho bien? Les gustará? Se sentirán representadas?
Sé que tengo que aguantarme la tentación de hacer un documental de 9 horas como Shoah, de Claude Lanzmann, pero qué tanto seré capaz de recortar? Me estaré dando cuenta de cuáles son mis enanitos?
Ya no se si estoy haciendo activismo o una película… pero la duda me mantiene andando.














7 comments
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Abril 6, 2008 en 7:32 am
alice
Me hiciste pensar en los documentales de animales en los que no interfieren los creadores aunque el lobo feroz este a punto de comerse a los tres cochinitos. A veces me gustaria que si metieran su cuchara!
Abril 6, 2008 en 8:19 am
claud
Mamma mia… io penso spesso che chi ritiene di essere obiettivo in realtà è solo presuntuoso… noi costruiamo la realtà e il suo senso attraverso la nostra esperienza (soggettiva, ehm…); certo scegliere cosa mettere e cosa omettere non è semplice, ma non lo è nemmeno essere totalmente distaccati!
Che bel mestiere fai: io credo che sarei costantemente commossa. Tutto nella quotidianità ci tedia e ci stupisce, ma quando per mestiere devi “riportare” ad altri sei sempre con le vibrisse in allerta…
Abril 6, 2008 en 1:54 pm
glaukopis
ay ay ay! què trabajo tan difìcil!! depende de lo que para uno signifique “objetividad” es objetivo ver las cosas desde un punto de vista “frìo” enfrente de temas tan sobrecogedores? còmo le hace uno que ademàs de ser humano es mujer, hija, novia, madre etc? Digo, si uno estuviera haciendo un documental sobre los insectos pues igual serìa fàcil no inmiscuir sentimientos pero tratàndose de personas reales con historias tan dramàticas me parece imposible omitir una sensibilidad palpable, sobre todo para una persona con los sentimientos a flor de piel, como usted señorita viajera
Fai un bellissimo (e difficilissimo) lavoro e sono sicura che troverai il modo giusto per raccontare le storie di cui parli. Mi piacerebbe tantissimo un giorno vedere qualche tua opera!! Baci bella.
Abril 7, 2008 en 12:37 am
Viajera
ALICE: a mi también me gustaría… se me hace terrible imaginar la escena de todo el crew de filmación viendo como un animal devora a otro y que nadie intervenga. Me recuerda la historia de ese fotógrafo que, durante la hambruna de Sudán, tomó la foto de un bebé esquelético arrastrándose con un buitre atrás de él esperando a que se muriera para devorarlo. El tipo tomó su foto y se fue… cuando ganó el pulitzer lo criticaron mucho, le preguntaron que porqué no había salvado al niño si se encontraban a menos de un km de un centro de ayuda. Y al poco tiempo se suicidó… Hay momentos en los que no puedes permanecer al margen.
CLAUD: è proprio un bel mestiere. Mi piace dare questa dimensione emotiva al mio lavoro e dimostrarlo con particolari di affetto verso queste donne. Secondo me un documentarista non è un anonimo narratore di storie, bensì un interprete di visioni…. Senti, toglimi una curiosità… com’è che capisci così bene lo spagnolo?
GLAU: sí, es un trabajo dificil pero único!!! Y si, encima, uno tiene corazón de pollo, pues se la pasa con el moco de fuera las 24 hrs. A veces siento que me involucro tanto que necesito despegarme y distraerme con cosas más mundanas. Mi terapia es ver maratones de Sex & the city o películas domingueras con pior-es-nada… o escribir en mi blog
BESOS
Abril 7, 2008 en 4:25 am
Elizabeth
Definitivamente hay ocasiones en las que no puedes mantenerte al margen y solo tomar tu foto y listo… en el caso de los animales devorando a otro, creo que eso al fin y al cabo es parte de la naturaleza y sucede todos los días, de cualqueir forma si te acercas a “salvar” al animal a punto de ser devorado solo pondrias tu vida en riesgo y talvez aquel animal ya este herido y solo le cause mayor sufrimiento el que tu vallas en su “auxilio” lo salves en ese momento, peor lo dejes susceptible a ser atacado despues o a no poder valerse mas por si mismo; ya cuando pensamos en el caso del nino y el buitre, te preguntas que paso por la cabeza de ese hombre al dejarlo ahi… talvez de cualqueir forma no hubiese podido hacer nada talvez realmente su obra no se encuentra en el hecho de haber hecho algo por el pequeno, sino en mostrarnos un poco de la realidad de otros y que hay que hacer algo
Abril 7, 2008 en 10:05 am
claud
Un po’ l’ho studiato (un esame all’università tre anni fa) e un po’ tu scrivi in modo così chiaro! Quanto al tuo lavoro… sì, interprete mi pare calzante: magari tutti i documentaristi mettessero la loro anima in gioco; tanti anni fa vidi una serie di “girati” su italo-americani di del nord America… ricordo ancora alcune storie, semplici, orgogliose… tanto commoventi: sono certa che il merito fosse della combinazione di più emozioni… una catena ininterrotta… la loro, quella del documentarista e la mia. Bellissimo.
(Auguri alla tua mamma!!)
Abril 7, 2008 en 10:55 am
maga
La tarea que tienes no es nada fácil, pues tratas de mostrar lo más objetivo de la realidad pero al final se convierte en subjetivo porque nos llega al alma, se mete en tus sentidos y es como una vocecita que dice que ese material es super importante, que no lo debes dejar a un lado. Qué difícil es editar!
Precisamente ayer veía un documental de Human rights Wacht, acerca del proceso que le siguen a Hissène Habré, ex dictador de Tchad. Al ver todo eso no puedo dejar de pensar en el caso de Juarez, por ejemplo. Salió una escena donde las viudaS van por primera vez a llorar a sus muertos en el sitio donde los enterraron. Ver al abogado que representa a HRW, como lo abrazan, le lloran, le dicen cosas tan tristes.. Devastador.
Un abrazo y yo creo que haces una labor increíble, y e ltrailer es muy bueno e interesante.